Pepe Marti asume la gerencia del JW Marriott Bogotá con la firme convicción de ponérselo fácil a los viajeros.
Jose Marti, JW Marriott Bogotá.
Qué mamera tanto protocolo al momento de hospedarse. Barreras de plexiglás en el counter, ascensores enormes solo para 2 personas, adiós a la comida exhibida y también a los minibares en las habitaciones.
Que la camarera no puede hacer aseo si uno está adentro; que hay que reservar turno para ir a la playa; que en el bar el aforo es limitado. Cosas de la ‘nueva realidad’, dicen. A pesar de sus buenas intenciones, tantas reglas pueden hacer complicado el tema de hospedarse.
“Hay que ponérselo fácil a los viajeros, obviamente dándoles seguridad de alto nivel”, asegura el flamante gerente general del JW Marriott Bogotá, Pepe Marti. “Que se cumplan las reglas, pero que tampoco se vuelva un proceso complejo y dispendioso capaz de aburrir a los huéspedes”.
“Hay que ponérselo fácil a los viajeros, obviamente dándoles seguridad de alto nivel”.
Su tesis tiene sentido, máxime cuando de recuperar el turismo se trata. En estos tiempos difíciles, la industria hotelera se debate entre cumplir a rajatabla los interminables protocolos para generar confianza en el viajero y –al mismo tiempo- reactivar su negocio para atraer la mayor masa de clientes.
En este escenario, el JW Marriott Bogotá reabrió puertas el 26 de octubre pasado con una ocupación del 10%. “Una semana después ya era del 25% y esperamos un 30% para finales de enero”, augura este administrador hotelero próximo a cumplir 35 años en la industria.
Un 30% puede sonar bajo comparado con los promedios del año pasado, que bordeaban el 70%. Pero es todo lo contrario, considerando que los vuelos nacionales reiniciaron en septiembre y los internacionales el mes pasado.
SEGMENTO DE REUNIONES
Uno de los segmentos que sintió profundamente el impacto de la pandemia fue el turismo de reuniones, un bastión para el JW Marriott. “Este es uno de los segmentos que, según los expertos, va a tardar más en reactivarse”, prosigue. “El distanciamiento social es clave para este rubro de negocio, así como las capacidades máximas de eventos permitidas.”
Una vez se vayan flexibilizando los controles, que de momento son necesarios, se verá una reactivación de este segmento. “Lo importante es empezar a generar confianza con eventos de pocos participantes, para crear una cultura de nueva normalidad, y generar confianza a las empresas organizadoras de los mismos”.
REAPERTURA (CASI) COMPLETA
Para este reinicio, abrieron las 264 habitaciones, el restaurante The Market y ‘Circo’, una genial terraza al aire libre muy apreciada en el sector.
También está abierto el gimnasio y la piscina. Paulatinamente y de acuerdo a la demanda, abrirán ‘Tamarine’, el restorán asiático, así como Nau, un lounge vacanísimo para comer sushi.
Por estos días, las reservas están siendo traccionadas por Marriott Bonvoy, el programa de huésped frecuente de la cadena. Las esperanzas están vivas, ya que este programa de fidelización decidió extender todos los estatus de sus miembros por un año más, dada la imposibilidad de viajar durante este año.
“Son viajeros que confían en la marca, en el servicio, en los beneficios y son los primeros que ya se están poniendo en contacto con nosotros para reiniciar sus viajes y visitas a nuestro hotel”, remarca.
A pesar de la crisis, Marti la considera una oportunidad para “demostrar que seguimos siendo el mismo hotel, caracterizado por el buen servicio, la alta calidad de los alimentos, un espectacular entretenimiento, unas instalaciones en perfecto estado, y un lugar muy seguro para asistir”.
Para él, su hotel nunca cerró, “simplemente fue una suspensión temporal de operaciones”, finaliza. “Un periodo en el cual nos volvimos más creativos para mejorar el servicio. Que todos sepan que estamos felices de recibirlos nuevamente”.