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Esta frase “El NO exige valentía y firmeza y el SI requiere análisis e inteligencia” es una guía indispensable y vital para la vida. No tener claridad respecto al No o al SI nos hace cometer muchos errores, varios de ellos graves y de alto impacto en nuestro caminar por el mundo.

El NO es muchísimas veces un gran protector y nos salva de meternos en situaciones que no convienen o nos pueden acarrear problemas o daños materiales o reputacionales y hasta psicológicos.

El dar un NO como respuesta es legítimo, es válido y hasta es sano. Se acompaña generalmente con otra palabra y a veces con alguna explicación breve para darle peso y bajar su dureza pero sin afectar la claridad de su contundencia. Va desde un No, gracias y pasa por otros como el No puedo o el No quiero, No me gusta, No acepto, No lo permito, No estoy interesado, No me compete, No se, No lo comparto, No estoy de acuerdo, No apoyo, No iré, No estaré, No tengo recursos… yYse puede practicar contestando en positivo para que el interlocutor entienda finamente el NO. Por ejemplo, te invitamos el próximo 15 de este mes y uno contesta ese día estaré de viaje o ese día ya lo tengo comprometido o lo que gusten.

De todas maneras el NO exige ser valientes para enfrentar con firmeza la reacción que puede venir con alguna presión o rechazo fuertes.

Por el contrario, el SI abre la puerta a un compromiso que puede traer muchos trabajos, retos, tensiones, esfuerzos, riesgos y responsabilidades aparte de los costos materiales, como cuando uno contesta SI al la pregunta de un sacerdote en una iglesia en el momento del matrimonio. Un SI hay que analizarlo a profundidad por un momento y siempre implica usar al máximo la inteligencia para ayudarse a evaluar las consecuencias positivas o negativas y los riesgos de dar el SI.

Desde luego hay Nos y SIs sin trascendencia, como cuando nos preguntan si tenemos energía o luz en la casa y contestamos Si o NO, esos no ameritan valentía y firmeza o análisis e inteligencia.

Todo lo anterior parece sencillo y obvio pero no lo esta tanto. En realidad hay muchas personas a las que les cuesta trabajo decir NO y hay otras a las que les cuenta trabajo decir SI. En ambos casos se sufren las consecuencias.

El que nunca dice SI, nunca arriesga y eso le trae parálisis en muchos aspectos en los que no se mueve y debiera hacerlo para avanzar, aunque lo positivo es que está parcialmente protegido por lo que no se compromete a nada y con alguien.

El que no sabe decir NO, termina comprometiéndose y llenándose de una cantidad de responsabilidades que lo van a llevar a incumplir o a sentirse agobiado y estresado permanentemente.

Todo lo del SI o del NO se entiende mejor cuando vamos manejando un auto, el NO corresponde al freno de pedal o de mano y el SI es el acelerador. Si quieres avanzar hay que pisar el acelerador y si necesitas cortar el avance y detenerte pisas el freno. Si dejas el freno puesto no vas a poder moverte aunque aceleres y si solo aceleras en un momento podrías colisionar o salirte de la ruta. Hay que estar haciendo una buena mezcla según lo que necesites lograr. Desde luego la vida no es tan sencilla como este ejemplo, pero ayuda a ilustrar.

 

 

 

 

 

 

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