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La transmisión pública de los consejos de ministros es aún más absurda que transmitir las reuniones de junta directiva de una organización, via streaming , a todos los empleados.

Estas reuniones se citan para discutir lo que no es relatvo a lo ordinario de la marcha de la nación o de una empresa.

Allí se discuten las estrategias, los casos sensibles que afectan a todos o parte de los individuos que conforman el conjunto de la nación o de los empleados en el caso de las empresas, las políticas de gestión, así como las acciones de gobierno que se deben efectuar para el logro de los objetivos propuestos.  Allí los miembros tiene que expresarse libremente de acuerdo a su formación profesional y conocimientos acordes con las situaciones que se manejan, sin limitaciones que se puedan generar por el temor al que dirán o las implicaciones que sus conceptos puedan tener sobre la comunidad en general o segmentos específicos  de la misma en particular. El afán por quedar bien en comunidad, generalmente afecta el equilibrio y el buen criterio que se debe tener para la toma de las decisiones. Esta situación no la puede permitir quien lidera la organización del Estado o  cualquier institución en general.

Las situaciones que se presentan en estos consejos, generalmente parten del disenso para analizar aspectos claves y sensibles de las políticas y las estrategias que, salidas del contexto de gobierno, pueden ser mal interpretadas por la población sin suficiente conocimiento. Esto crea elementos perturbadores y altera la vida ordinaria de la comunidad, lo que causa estrés y genera incertidumbre. Lo que, a suvez, propicia interpretaciones que pueden generar expectativas o impresiones equivocadas de las personas que, al percibirlas, distraen la atención, debilitan el liderazgo de los gobernantes y producen desconcierto general, lo que altera la vida ordinaria de la ciudadanía y de los empleados de una organización.

>En el caso de Colombia, esto es una muestra más de la incapacidad de gestión de un presidente que no tiene formación ni experiencia para manejar una empresa tan compleja como es un país.

¡Ojalá cese pronto la horrible noche!

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