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Para muchos, los abogados son sinónimo de trabas, letra menuda, zonas grises con líneas tenues y conflicto. Esto se explica en parte por las complejidades del derecho y su práctica, así como por la actuación cuestionable de algunos profesionales que han contribuido a crear una fama reprochable que procede de tiempos inmemoriales. Sin embargo, el abogado tiene el deber de cumplir con una función muy importante dentro del grupo social y un rol claro y definido en las actividades de emprendimiento de los empresarios y las compañías.

Mi propósito es entonces explicar algunas de las razones que hacen del abogado un participante de gran utilidad para el mundo del emprendimiento generando un valor agregado al sistema y a sus diferentes actores. Esto se resume en un término: Ingeniería Jurídica. En efecto, el abogado es capaz de ofrecer un conjunto de habilidades, conocimientos y técnicas jurídicas que se pueden aplicar para la invención, implementación y ejecución de negocios, operaciones y relaciones que buscan la optimización de los recursos disponibles y la prevención o solución de problemas. El aporte que pueden realizar los abogados en el mundo de los negocios y el comercio, a través de la Ingeniería Jurídica, se materializa en los siguientes beneficios:

Planeación y Estrategia. El abogado debe ser un planeador y un estratega. Su participación es vital para la creación, determinación e implementación de la estructura jurídica apropiada para la relación comercial que se establece entre los participantes. Esto incluye considerar la naturaleza de la operación, los efectos que genera para las partes, su posibilidad de adaptación en el tiempo y los mecanismos de salida en caso de ser necesarios. Esto requiere ir varios pasos adelante con el objeto de prever diferentes escenarios y alternativas, de tal manera que, una vez hecho el análisis correspondiente, el empresario esté en condiciones de tomar decisiones que resulten óptimas.
 
Conocimiento y Experiencia. El abogado debe estar en capacidad de entender y aplicar los diversos conceptos que tengan relación con las actividades que está asesorando. Se trata de una mezcla de estudio y conocimiento teórico acompañado de conocimiento práctico. No se trata de conocer todas las normas e incisos – la escuela de la memoria es cosa del pasado – sino de estar en capacidad de investigar, articular, interpretar y construir la figura y modelo adecuado. De manera adicional, debe estar en condición de llevar ese modelo a la práctica, lo cual es en gran parte el resultado del trajín, de lo vivido, de lo experimentado.   

Administración de costos y riesgos. Existe una limitación racional para poder prever todos los detalles y circunstancias que se pueden presentar y afectar los términos y condiciones de una relación. Adicionalmente, existen limitaciones de tiempo y recursos. De esta manera, el abogado debe estar en condición de poder evaluar y asesorar sobre los costos y riesgos que se pueden presentar para la relación teniendo en cuenta los diferentes intereses de las partes. Luego, si bien no es posible eliminar todos los costos ni brindar blindajes absolutos si es posible encontrar mecanismos e instrumentos que de manera razonable reduzcan los mismos y permitan el mejor cubrimiento posible.

Modelo a la medida. No todas las relaciones, operaciones o contratos son iguales. Cada cual tiene sus propias particularidades y matices. Además es importante tener en consideración que muchas situaciones no están determinadas ni reguladas por las normas legales. Por lo tanto, el abogado debe estar en capacidad de llenar el marco de la relación y sus diferentes espacios teniendo en cuenta las circunstancias, intereses y necesidades de las partes. De manera adicional, en las actividades de los emprendedores existe una tendencia natural a preferir una regulación de carácter privado que se aleje de los estrados judiciales y su interferencia mediante procesos demorados y en muchos casos impredecibles. Por lo tanto, es muy importante poder diseñar un instrumento a la medida que brinde satisfacción y sea de utilidad para las partes.

Historia. El abogado en su trabajo busca de alguna manera recoger y plasmar los pasos y huellas que las partes dejan desde que empiezan sus acercamientos hasta que se termina la relación que los une. Esto resulta útil en la medida que puede permitir resolver las diferencias que se presenten entre las partes en el devenir de la relación. De igual manera, en caso de que sea necesario acudir a un tercero para solucionar el problema, el adjudicar podrá acudir a las pistas y señales que han quedado como parte de la historia y del contenido de la relación, las cuales pueden direccionar una decisión en caso de duda o conflicto. En este punto, es importante recordar que la adjudicación de las disputas implica para el adjudicador mirar hacia atrás y fallar de acuerdo a lo que encuentra en el retrovisor. Por lo tanto, esa labor de documentación, definición de antecedentes, escogencia de formas, palabras y contenido es de gran utilidad y puede hacer una gran diferencia al momento de resolverse la disputa.
 
Legalidad y Ejecución. El abogado debe garantizar que la relación se ajusta al marco legal de tal manera que no se contraríen el orden público, los derechos de terceras personas, ni se presenten abusos en el ejercicio de los derechos. El hecho de que la relación, sus requisitos, así como sus términos y condiciones se ajusten al ordenamiento jurídico garantiza que la misma se podrá hacer valer jurídicamente y que producirá plenos efectos para las partes sin estar afectada por circunstancias o vicios que la dejen sin fuerza legal.

En conclusión, el abogado tiene una misión de gran importancia en el mundo del emprendimiento, la cual permitirá evaluar y juzgar sus actuaciones. El abogado debe velar para que toda relación, operación o contrato se construya con y sobre unas bases fuertes, que la construcción esté bien hecha, sea legal y funcional para el propósito con el que fue concebida, y que existan los mecanismos de solución de conflictos en caso que los mismos se presenten. Como hace tiempo lo dijo un abogado muy exitoso, los abogados tienen una oportunidad superior de hacer el bien. El abogado que trabaja en el mundo del emprendimiento le es posible transformar positivamente su entorno y contribuir a la generación de riqueza en un ambiente que promueve la paz y la civilidad. Ese es el reto.
 

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