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La Carta de Gerencia procurará, en la próximas entregas, centrarse en los temas de direccionamiento estratégico de los negocios. Tema central que atañe a los líderes de las organizaciones y al conjunto de personas que a nivel de staff apoyan su gestión dentro de las empresas.

Es un hecho que hay muchos gerentes de negocios que han dedicado mucho tiempo a su formación en las diferentes escuelas de negocios que existen en cada una de las ciudades y países, con información teórica suficiente y criterio formado por actividades como la teoría de casos que, a modo de práctica académica, sin dejar de ser teórica y especulativa, ayudan al discurso y a la fijación de conceptos, como producto de la experiencia que se comparte entre todos y cada uno de los participantes de los grupos académicos que se conforman.

Sin embargo, sigue siendo perfectamente claro que no basta la formación de tipo académico, independientemente del nivel que se alcanza. La formación del líder de negocios se logra, fundamentalmente, en la práctica y, en muchas ocasiones, como resultado de fracasos estruendosos que hacen que, por la vida de estos, se tomen experiencias importantes para la vida futura y se puedan compartir con quienes le acompañan en las nuevas oportunidades de dirección de negocios.

Los primeros emprendedores de la época pre industrial de siglos pasados, fueron personas inquietas con un espíritu de investigación bastante alto que, sin cumplir con los protocolos de lo que denominamos la investigación científica, lograron encontrar los caminos para desarrollar prósperos negocios e implementar, inclusive, estrategias de trabajo y de organización empresarial que han servido de ejemplo para los posteriores teólogos de la administración que construyeron, en el siglo XX, toda esta teoría maravillosa de la gestión de la gerencia y el liderazgo.

¿Qué era lo que tenían aquellas personas para poder lograr esos resultados espectaculares en el mundo de los negocios sin contar con formación académica? Fundamentalmente, experiencias, muchas experiencias. Unas agradables, otras no tanto, pero todas conformaron una estructura intelectual personal de raciocinio y actitud hacia el emprendimiento que hicieron de esas personas verdaderos gerentes de negocios y aportaron, con sus innovaciones, a todas esas nuevas teorías de la administración de las que se nutrieron personas como Peter Drucker, Phillip Kotler, Mintzberg Kaplan, Jean Paul Sallenave, Michael Potter y otros.

Esta recopilación de experiencias vividas durante ya casi más de dos siglos, más la contribución teórico especulativa de los grandes teóricos de la administración del siglo pasado, construyeron todo un sistema de información que permite desarrollar, en la práctica, programas de Formación In House apropiados para cada caso de emprendimiento y de organización en general que quiera expandir su modelo de negocios en diferentes mercados. Con una actitud que hoy en día se reconoce como clave para poderlo hacer; que consiste en la práctica y aplicación del pensamiento estratégico al día día de los negocios.

Esta perspectiva permite que el conocimiento se desarrolle de manera interna en cada uno de los negocios, con el fin de crear su propio capital intelectual que pueda determinar, no solamente las estrategias a seguir, sino la forma de implementarlas y cómo lograr los consensos dentro de la organización y los socios para alcanzar un propósito que es común a todos.

La formación en la gerencia y sus componentes claves como: el liderazgo, la estrategia, la planeación, el direccionamiento, la motivación, el control, el seguimiento, los objetivos, los sistemas de información y, fundamentalmente, la comprensión de la interacción de los grupos de trabajo, compuestos por personas inteligentes y sensibles, exigen experiencia práctica que no aporta la formación académica.

El trabajo “In House” en la formación de capital intelectual, se hace necesario en los procesos de innovación y desarrollo que hacen parte del ADN de las organizaciones. Este no solamente se refiere al aspecto de la creación de productos y servicios. Sino que es esencial para el desarrollo de estrategias de diferenciación en la cultura organizacional y, por tanto, de management que determina el cómo y para qué se hacen las cosas.

El estilo de administración no solamente identifica ante los mercados la cultura de esta, sino que dispone a todos los actores dentro de la empresa para entender y actuar, con estilo propio, ante los desafíos empresariales.

El CEO y su staff están retados a la formación de este capital intelectual y cultural en general, para poder encontrar el estilo de organización apropiado para interpretar y poder identificar apropiadamente los requerimientos de los mercados y sus diferentes grupos de interés, ante quienes deberán rendir cuentas para lograr su aceptación esperada.

Estos retos empresariales exigen la aportación de personas idóneas y experimentadas que tengan la claridad y liderazgo para apoyar, con su buen juicio, a la dirección de la organización en la búsqueda de ese propósito.



Jairo A Trujillo Amaya
Asesor
Dirección Estratégica
jairoatrujilloa@yahoo.com


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