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Un amigo tiene un dicho callejero que es muy gráfico y aplica a lo que quiero compartir en esta ocasión “Si busca fidelidad, cómprese un equipo de sonido… Que ese si es de Alta Fidelidad”

Se ve a diario la infidelidad y la deslealtad.

En la época en que mi padre trabajó en un banco, el pensamiento era pasar toda la vida en la institución, hasta jubilarse, mi padre salió con honores y varias bandejas y placas conmemorativas, después haber trabajado 42 años en el banco, donde ingresó cuando apenas tenía 21.

Los matrimonios eran para toda la vida y solo se separaban cuando uno de los conyugues moría.

Desde luego todavía hay empleados como mi padre y matrimonios como el de mi madre y mi padre, pero ya son la minoría.

Lo que pasa hoy día es que los vínculos han cambiado y el nivel de pegante es más débil tanto en las relaciones humanas como en las de empresa. Las personas, dicen por ahí, “aguantan menos o no están dispuestas a aguantar” y en otras ocasiones se menciona que los matrimonios o las relaciones empresariales de hoy son como los vasos desechables, de corta duración.

El vínculo se agrava  cuando la relación se desgasta y las personas o las empresas no manifiestan su descontento o no luchan por mejorar la relación. Se ha vuelto costumbre hacer lo que hacen los micos, que es “soltar la cuerda solamente cuando ya tienen firmemente agarrada la otra” y así no fallan ni corren riesgos. Esto último ha producido un fenómeno de simultaneidad temporal y paralela, en la cual se obra en silencio mientras se busca el reemplazo de la persona o de la empresa y solo se comunica el retiro cuando ya se tiene en firme la otra oportunidad.

De acuerdo con lo anteriormente descrito, se genera una especie de actividad clandestina u oculta, donde se va generando una nueva relación con otra persona o con otra empresa, que observada y vivida desde el punto de vista de quien va a ser abandonado, se trata de una infidelidad o deslealtad manifiesta, sobre todo si el cambio es una vinculación con un competidor o competidora.

Algunas personas o empresas suelen tornarse emotivas y hasta amenazantes y en ocasiones realizan acciones ofensivas porque se sienten burladas o engañadas. Algunas otras jamás olvidan el hecho y se van al extremo de no perdonar o no comprender y declaran al que los engañó como su enemigo.

Bueno, lo que acabo de mencionar se parece a muchos divorcios, el señor o la señora, cansados de la relación se buscan otra pareja y desarrollan la nueva relación en secreto hasta que deciden divorciarse o hasta que los descubren y se arma la batalla campal. Algunas parejas logran manejar con inteligencia y madurez el rompimiento del vínculo, pero son muchos los que no vuelven a hablarse y no se perdonan, asunto que dificulta el manejo  y afecta emocionalmente a los hijos, cuando los ha habido.

Tengo un par de amigos que han manejado en forma excelente sus divorcios y llevan una excelente relación con sus ex-esposas, en beneficio de los hijos, pero conozco muchos más que no se volvieron siquiera a saludar.

Yo he tenido que vivir en carne propia las deslealtades en la empresa y debo confesar que es un asunto que duele porque uno se siente engañado por personas en las que se había depositado toda la confianza. El cuento siempre es el mismo, de un momento a otro dicen que se van y tienen gran urgencia, se inventan una razón que no hace sentido y suena descabellada o ilógica, para luego aparecer trabajando en la competencia, donde dicen que ingresaron varios meses después de haber salido de nuestra empresa (todo el mundo sabe que no fue así y los vieron entrar a trabajar al otro día de retirarse).

Con esta reflexión en mente, se que Ustedes deben estar recordando otros episodios del estilo de lo que he narrado y algunos mejores con enseñanzas extraordinarias.

La juventud es menos leal a las empresas y está dispuesta a cambiar en busca de mejores oportunidades, mejores reconocimientos y mejor ambiente de trabajo. Hoy día el reto de mantener una relación es un pulso diario…Hay que velar permanentemente por sorprender a la pareja con suficientes buenos detalles, lo mismo a los empleados claves, para mantener el interés y atraerlos, retenerlos o enamorarlos.

La competencia afuera es cada vez más agresiva, más ingeniosa y va directo al objetivo, sin contemplaciones!

 

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