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El Holiday Inn Morros presenta una estrategia gastronómica que gira alrededor de festivales, creaciones propias y espacios trendy, en la Zona Norte de Cartagena.

Alejandro Manfredonio, Gerente General Holiday Inn Morros Cartagena. (Foto Orlando Gómez Camacho).Alejandro Manfredonio, Gerente General, Holiday Inn Morros Cartagena (Foto Orlando Gómez Camacho).


El gasto del consumo en hoteles a nivel mundial está creciendo. Un informe de The Technomic prevé que el gasto total de los consumidores en hoteles –incluyendo bares, restaurantes, catering, minibar y room service-, facturará 51.1 mil millones de dólares en 2018, un aumento del 5% con respecto al año anterior. Una cifra para nada despreciable.

Es que los huéspedes no solo llegan a pasar la noche. Están buscando experiencias sensoriales más allá de una cama confortable, una ducha caliente o un desayuno buffet. Son consumidores que se han vuelto más exigentes con la calidad de los alimentos y bebidas, así como con los espacios y servicios dispuestos para ello.

Esto significa que los hoteles deben pensar continuamente en cómo proporcionar experiencias culinarias auténticas y detalles sorprendentes en sabores, aromas y texturas. Algo que los induzca a regresar a probar el menú de arriba abajo, una y otra vez.

Para hablar del tema, me reuní con Alejandro Manfredonio, gerente general del Holiday Inn Morros Cartagena, quien anda obsesionado en posicionar al Blue Restaurant Bar & Lounge como un referente gastronómico de la ciudad.

Ubicado en frente de la entrada principal, al ladito del lobby, este restorán ha elevado el listón de la Zona Norte gracias a una ecuación de tres factores: gastronomía artesanal, diseño trendy y un calendario de festivales a lo largo del año.

Manfredonio ha acudido a un truco tan viejo como exitoso: ganarse el corazón de los visitantes con sabores que recuerdan nuestra infancia, “Algo similar a cuando visitábamos la casa de la abuela y degustábamos las recetas más deliciosas”, asegura el ejecutivo de este upper scale perteneciente a la cadena IHG, con más de 5.000 hoteles en todo el mundo.

FESTIVALES CULINARIOS

Desde que asumió como gerente en junio de 2018, Manfredonio ha realizado tres festivales. El primero, Holiday Burger Week, trajo por una semana al chef internacional Carlos Hernández, quien cocinó innovadoras hamburguesas aplicando técnicas de ahumado, curado, fermentado y salmuera.

Luego vino Arroces del Mundo, “Un espectáculo donde los comensales pudieron interactuar con el chef, inventando sus propias recetas, agregando o quitando ingredientes en un ambiente informal, lleno de sabores internacionales”, prosigue. Trajeron arroces de más de 20 países y –de la mano del chef Gabriel Castellar-, los prepararon en la modalidad de cocina abierta, a la vista del público.

“El comedor principal, con 90 asientos, está lleno varios días a la semana, algo realmente raro en este sector de la ciudad”, destaca Manfredonio al referirse a la Zona Norte, -como se le conoce popularmente al área que inicia en el Puente La Bocana y termina en Galerazamba-, una zona repleta de innovadores desarrollos urbanísticos, hoteleros y de negocios que se ha convertido en el nuevo polo de inversión en Cartagena.

https://www.instagram.com/p/Br8vo0FghBw/

Allí han echado raíces hoteles de la talla del Radisson Cartagena Ocean Pavillion, Las Américas, Sonesta Cartagena, Estelar Playa Manzanillo, Conrad y el mismo Holiday Inn Morros. Ellos comparten vecindario con el increíble proyecto inmobiliario Serena del Mar, la zona franca Puerta de las Américas, la nueva sede de la Universidad de Los Andes, el nuevo Hospital Universitario de la Fundación Santa Fe y hasta un campo de golf de talla mundial: el Karibana Beach Golf Club, entre otras propiedades.

ESPACIO TRENDY

El diseño del restaurante ayuda muchísimo. Un espacio tan ecléctico como cosmopolita que incorpora piso en mármol beis, cielo raso con iluminación incidental y poltronas semicirculares que invitan a compartir, charlar y pasarla deli.

Su barra es enorme. Está dominada por un muro de azulejos con patrones similares a los tejidos de las etnias del Caribe, lleno de colores vivos. Un detalle que simboliza el baldosín de las antiguas cocinas cartageneras.

Tiene un comedorcito externo de 20 tenedores junto a un espejo de agua con fuentes y lámparas de piso en frente de un mini-bosque que llega hasta la playa. A la hora del desayuno, las mariamulatas hacen de las suyas robándose de un solo jalón un pedazo de huevo o una tira de jamón, hasta un sobre de Splenda. Son cosas que pasan cuando un restaurante se integra al entorno.

“Hay que eliminar el tabú de que los restaurantes de hotel son solo para huéspedes”.

Su menú incluye pulpo baby, mojarra frita o a la parrilla y la tradicional posta negra cartagenera, que pueden combinarse con patacón, arroz con coco y una buena barra de vegetales.

El Holiday Inn Morros ya es famoso por sus ‘Signature Drinks’, incluyendo la Limonada de las Palmas -un frappeado en leche de coco y jugo de corozo-, o el Cosmopolitan de Corozo, que incorpora vodka, un toque de triple sec, arándanos y el jugo de esta deliciosa fruta costeña.

Holiday Inn Morros Cartagena Hotel

Cosmopolitan de Corozo y Limonada de las Palmas, dos ‘signature drinks’ del Blue Restaurant Bar & Lounge. Foto Orlando Gómez Camacho.

 

“Hay que eliminar el tabú de que los restaurantes de hotel son solo para huéspedes”, dice Manfredonio, acto seguido, lanza un calendario gastronómico para 2019, iniciando ahorita, en enero:

  • Enero: El Holiday Inn Morros se unirá al tradicional Festival del Frito Cartagenero con preparaciones propias de empanada de huevo, buñuelos de frijol, carimañola y dulces típicos
  • Marzo: Festival Cajun, con comida tradicional de Louisiana
  • Octubre: La segunda edición de Oktoberfest. Platos tradicionales de la comida alemana y cervezas internacionales
  • Septiembre: Holiday Burger Week, segunda edición
  • Noviembre: Arroces del Mundo 2019

Aunque el ejecutivo es consciente del largo camino que está emprendiendo para consolidar al restaurante en la competida escena gastronómica de Cartagena, también valora las fortalezas del hotel como generador de comunidad: “La industria hotelera tiene una responsabilidad con el desarrollo urbanístico más allá de los servicios de hospitalidad”, culmina. “Es integrar las comunidades, vecinos y huéspedes alrededor de una buena mesa y al festejo con una buena bebida. Estamos construyendo ciudad alrededor de la experiencia gastronómica”.


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